El Foro de los Pueblos

Uno no vende la tierra por la cual camina su pueblo.
Tashunka Witko, 1840–1877

Dado que, por primera vez en la historia, el creciente número de personas que padecen hambre ha sobrepasado los mil millones, el Consejo de la FAO ha decidido celebrar una Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, del 16 al 18 de noviembre, para así mantener el desafío de la inseguridad alimentaria como uno de los asuntos prioritarios de la agenda internacional.

El objetivo principal de la cumbre es llegar a un acuerdo respecto a las acciones que se deben llevar a cabo para enfrentar la crisis. En palabras del Director General de la FAO, Jacques Diouf, « Esta crisis silenciosa del hambre, que afecta a uno de cada seis seres humanos, supone un serio riesgo para la paz y la seguridad mundiales. Necesitamos crear con urgencia un amplio consenso para la erradicación rápida y completa del hambre en el mundo. »

En la cumbre se realizarán tres eventos paralelos a la reunión de los jefes de estado, organizados, respectivamente, por los parlamentos nacionales, el sector privado y las ONG, OSC, y las organizaciones de campesinos y campesinas y de otros productores de alimentos.

Tan pronto como se anunció la realización de la cumbre, los movimientos sociales, ONG y otras OSC comenzaron a dialogar con la FAO para organizar un Foro Paralelo de la Sociedad Civil que incluyera a organizaciones de campesinos y campesinas, pueblos indígenas, juventud rural, mujeres y otras organizaciones sociales. Es un momento de particular importancia para la sociedad civil que requiere una gran movilización para cambiar las políticas agrícolas y alimentarias dominantes y tratar con eficacia las verdaderas causas del hambre y la pobreza en la situación actual de múltiples crisis (climática, económica, financiera y alimentaria). El cambio sólo puede lograrse mediante la participación activa de los movimientos sociales de los productores de alimentos, así como de las ONGs y OSCs que representan a las personas más afectadas por el hambre.

Las distintas organizaciones interesadas en organizar este foro eligieron de forma autónoma un Comité de Pilotaje Internacional (CPI) constituido por diferentes sectores sociales y tomando en cuenta la equidad de género y el equilibrio entre las regiones. EL CPI está formado por representantes de las dos organizaciones de campesinos y campesinas más importantes a escala mundial, así como por representantes de los dos principales foros mundiales de pescadores y de tres organizaciones regionales de campesinos y campesinas. Asimismo lo integran representantes de organizaciones de pueblos indígenas, pastores, trabajadores agrícolas y de la industria agroalimentaria, jóvenes, pobres urbanos, organizaciones ecologistas, redes agroecológicas, organizaciones de derechos humanos, ONG’s, el grupo Grupo Ad Hoc de ONG’s Internacionales con estatus formal ante la FAO, el Secretariado del Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP) y la Plataforma Italiana para la Soberanía Alimentaria1, la cual actuará como comité anfitrión.[1]


1. La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Nos ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el comercio libre y corporativo y el régimen alimentario actual, y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y de pesca para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales. La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, la pesca artisanal y el pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica. La soberanía alimentaria promueve el comercio transparente, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos, y los derechos de los consumidores para controlar su propia alimentación y nutrición. Garantiza que los derechos de acceso y a la gestión de nuestra tierra, de nuestros territorios, nuestras aguas, nuestras semillas, nuestro ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producimos los alimentos. La soberanía alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.

Declaración de Nyéléni, Mali, February 2007